martes, 31 de enero de 2012

CAPITULO II (5 de 5)

AMOR Y SEXO
Definición de "TURC@" .



El origen de esta expresión se la debo a mi amiga y compañera de trabajo M.A.G.G. Ella denominaba así a la gente que, por un motivo u otro, había hecho algo de manera irregular o poco ortodoxa, siendo consciente, por supuesto, de ello. Me contó que “la turca” era un personaje de telenovela que tenía el papel de mala, vamos, que se pasó los incontables capítulos haciendo una trastada detrás de otra con el fin de que a los protagonistas les saliera todo mal para su propio beneficio. Resulta que cuándo y cómo ella lo dice suena divertido, jocoso, picaruelo y memorable, pero yo la he ido aplicando a la gente que sentimentalmente se ha ido cruzando en mi vida y el resultado de la definición es mucho más dura, menos simpática que la de mi amiga, vamos. Pero me ayuda a la hora de identificar comportamientos y a crearme mayores o menores expectativas al respecto de una nueva relación. Ahí va mi definición:
TURC@: Dícese de lo que queda de una persona y que se dedica a conquistar territorio (símil de seres humanos) para su propio beneficio con la finalidad de usar, exprimir el contenido y tirar. Cual turc@ en guerra, corta las cabezas de quienes se pongan por  medio sin pensárselo dos veces. No reconoce sus errores y no pretende cambiar de actitud. Cazadores de deseos primitivos y egoístas, son forzosamente nómadas debido a sus frustraciones y su carencia de valentía, palabra, principios y fe.
Parece duro ¿verdad?, pero no nos engañemos, cada uno es el resultado de lo que ha creado. Cada persona es la causa de uno mismo. Yo elijo superar obstáculos para crecer. Otros simplemente dejan de luchar atraídos por el egoísmo, la simpleza y lo suculento de lo inmediato.
He descubierto que el hombre hace verdaderas filigranas mentales para explicar(se) determinadas situaciones de la vida...cuanto menos yo.
Llevo tres años utilizando esta palabra y hoy, leyendo estas líneas, sé que debido al sufrimiento, el dolor, la tristeza y la rabia mezclada con las circunstancias de entonces, pensé y hablé así. Ahora este tipo de personas me dan pena y si se dejaran estaría dispuesta a ayudarles porque resulta que he llegado a la conclusión benévola de que, cuando alguien te hiere, no es porque sea un ser odioso sino porque tiene algo que valora tanto que teme perderlo por tu culpa, y esa es su manera de pelear por ello. Te hiere, te debilita y vence. Y tú te vas con el rabo entre las piernas. Es una manera más de proteger, de mear su territorio, como sus ancestros, ¡va en los genes! Ahora bien...si lo despreciable no es la persona (cómo quiero pensar) sino su conducta, siguiendo mi máxima la de que “cada uno es lo que crea”, ¿dónde quedaría este tipo de ser entonces? Por muchas vueltas que le doy no me respondo. O si: él es el creador del monstruo que te ha matado.
La opción, cuando reconozco las características o patrones que se repiten, es evitar implicarme y lo que siento es la necesidad, desde la distancia mínima obligatoria, de mostrarles otra manera de pasar por la vida mucho más gratificante para ambos, para todos.


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lunes, 9 de enero de 2012

CAPITULO II (4 de 5)

AMOR Y SEXO
Sexo sin amor. Para mí no, gracias .

    En el amor se da todo o nada. Los regateos, las medias tintas desvirtúan el concepto puro, sereno, equilibrado, respetuoso del amor. Le restan calidad y hacen que se convierta en cualquier otra cosa que no es amor (llámese al sentimiento “amistad”, “aprecio”, “admiración”, “atracción” o todo lo contrario). Pero claro, todo lo que cueste un sacrificio hoy en día se evita y se sustituye por un sucedáneo que, aunque de menos calidad, sea más barato y cumpla los requisitos mínimos, al menos, personales. Entonces, ¿dónde queda el valor de la palabra, el honor, el compromiso, la responsabilidad, el premio obtenido a base de esfuerzo, la nobleza de espíritu que nos inculcaron (por lo menos a mi generación) nuestros abuelos y padres?. No me contestéis, hoy en día, con suerte, en la carrera de literatura o historia, con especialidad en medieval. Y es una verdadera pena, un atraso personal, es algo por lo que yo pagaría para que me convencieran de nuevo.
Y el amor, ¿es cuestión física o emocional?,¿de cerebro o de corazón?.
Químicamente se ha demostrado lo nada seductor que es el proceso de enamoramiento. Numerosos estudios revelan que enamorarse provoca una sensación de euforia parecida a la vinculada al consumo de cocaína y también afecta a las áreas intelectuales del cerebro.
El proceso bioquímico se inicia en la corteza cerebral que produce un compuesto orgánico, de la familia de las anfetaminas, llamado FENILETILAMINA. El cerebro, a tope de esta sustancia, segrega DOPAMINA, neurotransmisor que se envía desde el hipotálamo a las glándulas suprarrenales que producen adrenalina y noradrenalina cuyos efectos son inmediatos y para nada exclusivos (y aquí se acaba el pensar que somos únicos cuando sentimos que de querer se nos sale el corazón del pecho). Estos efectos se traducen en síntomas urgentes, efervescentes, inmediatos en todo el cuerpo, así los músculos se dilatan, constriñen, erigen, las glándulas segregan, bombean, no hay sensación de cansancio, ni sueño…es decir, ese cuerpo, que aguantaría horas haciendo el amor, está enamorado.

   El sexo, como tal, es otra cosa. Sin ir más lejos a mi me encanta, si, pero sólo disfruto si hay complicidad. No sé si es un defecto, un trauma o tan sólo una reacción de la interacción de mi cerebro con mi órgano sexual. Ó quizás sea un sexto sentido. El caso es que si confío tengo pocos tabúes pero con la más mínima duda me cierro como una flor vergonzosa. Desde el principio de los tiempos el sexo se ha desligado sin problemas de cualquier otro tipo de sentimiento que implicara compromiso. Se ha dado, vendido y comprado sin más complicaciones. Pero yo no puedo hacer distinciones, no me sale, y si lo hago no disfruto. Y cuando una ha estado acostumbrada a disfrutar, descubrir y saciarse de sensaciones muy gratas, un “polvo” a palo seco no sabe a nada. Es cómo pasar de conducir un mercedes biplaza automático a montar en autobús (y el ejemplo del autobús viene al pelo porque no sería la única que montara en él). De acuerdo, cuando debido a la excitación se te pasa por la cabeza llevarte a la cama al primero que te diga en la calle “ojos verdes tienes” tu sentido común tiene poco, muy poco que decirle a tu lógica, pero, ¿y el después?, porque yo soy de las que se plantean, tras una vida llena de idas, venidas, probaturas y errores, hacer las cosas bien desde el principio hasta el final, de cabo a rabo. Es entonces cuando me digo: “R…¿lo estás haciendo bien?, ¿es lo que necesitas?, ¿no sabías ya lo que querías?, ¿se parece esto en algo a lo que te propusiste?”...y si la respuesta es no, me sumo en la más profunda desilusión al pensar que me he fallado, sólo por intentar aplacar un instinto que la mayoría de las veces queda en eso, si, sólo en un intento.

Amor… sexo… ¡una solución quiero!
   El “follamigo”. Ni a favor ni en contra pero si soy sincera a mi no me sale rentable emocionalmente. Sobrecarga mi conciencia. Me recuerda a la sensación de hacer pellas en clase, de saltarse una obligación para darse un gustazo. Es cómo una vía de escape que tomas para evitar un problema que la vida te pone en tu vida. Pero la verdad es que si te llega el momento de resolver o superar una situación o problema, tienes que aprender a solucionarlo por ti mismo en vez de recurrir a la opción más cómoda: “si tu no me quieres ahora verás, me acuesto con fulanit@ que siempre está disponible para mi”. ¡Y para otr@s, tont@ ! . Hay que buscar el origen del problema, poner solución y lo más importante: llevarla a cabo. Eso es lo que te hace más fuerte, lo que hace crecer, lo que te recompensa.
Por otro lado a mí nunca me ha gustado recordar a cuanta gente le he confiado todo lo que soy y todo lo que tengo para que después se quede todo en agua de borrajas. Siempre he comenzado una relación pensando que por qué no esa persona sería la última y definitiva. Creo que es la única manera de poner todas las cartas sobre la mesa y no crear falsas expectativas. Yo lo he dado todo de primeras, sin trampas ni cartón. Y esto da calidad de vida a la relación y quiero lo mismo por la otra parte. Eso me ha ayudado a observar, cada vez en menos espacio de tiempo, que si una persona es para ti, la cosa fluye por sí misma. En el momento en que tengas que hacer un sobreesfuerzo para que el engranaje marche…es que no es para ti. Olvídate del esfuerzo y del sufrimiento, te debe esperar algo que encaje contigo ahí fuera. Y aunque suene algo vulgar, qué bonito debe ser que alguien quiera que, una vez que está él, no vuelva a haber nadie entre tus piernas, ni en tu corazón, ni que ocupe tu mente. Eso indica que pretende cuidarte hasta el fin porque le importas, porque te valora, porque te quiere.
La opción más clara que veo entonces es la de aplacar los instintos con imaginación y después volver al camino trazado de lo que pretendo conseguir para mi. Y la imaginación tiene miles de formas, colores, texturas, grosores…en fin, que con un par de pilas y una mente abierta puedes llegar a sentir cosas que jamás, y repito jamás, nadie podría hacer que sintieras. Simplemente porque es imposible que un humanoide haga rotar, vibrar, contraer, expandir y estimular, a varias velocidades y potencias combinadas con cierta cadencia, lo que sea, polla y/o cerebro, para hacértelo pasar en grande. Tendría que ser algo así como una mezcla de tu vecinito el treintañero con Robocop, una Termomix y un Sudoku electrónico y encima con buen aspecto.
En fin, concluyo pensando que no hay nada más castrador que aplicar el sentido común a la pasión. Y no hay nada más cruel y cobarde que hacer que una persona enamorada de otra tome la decisión de acabar la relación porque no pueda soportar las necias condiciones del otro.
Amor, espero que vengas y aspiro a que te quedes pero ya sabes que mi puerta está abierta tanto para entrar como para salir. Y mientras te espero aprenderé y disfrutaré de las nuevas tecnologías germano-tailandesas.


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sábado, 3 de diciembre de 2011

CAPITULO II (3 de 5)

AMOR Y SEXO
No me moriré sin ser madre. Mi teoría del fuste del hombre en el mundo.

Desde que el primer mono que tuvo una chispa de sesera planteó el esquema de una familia, repleta de vástagos que aseguraran la existencia y resistencia de la tribu en la tierra, no me cabe en la cabeza que un tipo, de los catalogados como “homo sapiens sapiens”, pretenda pasar por esta vida siendo el único y genuino protagonista del pedazo de historia que le ha tocado vivir. Yo a eso lo llamo egoísmo, puro y duro. E ignorancia. El hecho de no querer compartir las experiencias, lo aprendido en el mundo en el que, recuerda, estamos de prestado me parece de lo más villano que pueda existir. ¿ Por qué privar a un semejante, para más INRI sangre de tu sangre, de lo que en su día te regalaron a ti tus padres?. ¿Y si resulta que ese hijo tuyo, que por supuesto habrá heredado los genes de tu mujer, llega a descubrir la cura de las células cancerígenas, la vacuna que aniquile de una vez por todas el sida o la fórmula magistral de cómo gobernar un país?.
Con este comportamiento cada vez más común de los “humanos”, no podré estar más de acuerdo con aquellas mujeres que no esperan a que el tipo que está a su lado una decena de años se decida a procrear con ellas y se desbordan de valor para ser madres solteras. O con aquellas que hartas de pasar por una serie de inmaduros personajes siguen sintiendo esa llamada en su interior.
Mujeres solas. Madres solteras. Suena triste para las que querríamos compartir en pareja pero efectivo para las que sobre todo queremos ser madres. Por elección, por vocación y por reclamo natural. La solución para esto, básicamente, consiste en el típico “desliz”, el deliberado pinchazo del condón, la adopción o la fecundación artificial. Con las dos primeras quizás tengas que dar explicaciones, la tercera puede resultar lenta y desalentadora, con la última, tú te lo guisas y tú te lo comes.
Actualmente la ley española permite que una mujer sola, pueda tener hijos mediante un tratamiento de “Reproducción Asistida”, utilizando semen de un donante anónimo guardado en un banco de esperma.
Y cuando has pasado por una colección de relaciones fracasadas resulta que lo del donante anónimo (que ahorra la pereza de conocerlo y el gasto de tiempo, energía y neuronas en deliberar si realmente quieres que sea el padre de tu criatura), suena de cine.
Dependiendo de cada caso, el equipo médico junto con la paciente determinan si la técnica más apropiada es una inseminación artificial o, si existe alguna patología que lo aconseje, una fecundación in vitro. Los pasos a seguir son muy sencillos: conciertas una primera visita a la clínica de fertilidad que escojas, donde te realizarán un estudio completo para ver cual es el tratamiento más adecuado en tu caso y, una vez decidida la técnica, el primer día del ciclo (menstruación) se comienza el tratamiento. Y chicas ¡indoloro!...aunque qué le voy yo a contar sobre el dolor físico a una mujer acostumbrada a pasarlas putas con la regla, la depilación, los tacones y los maxibolsos de moda. Chupado.
Ahora bien, este tratamiento controlado, que mínimo dura nueve meses, te puede costar lo mismo que organizar una boda, con viaje de novios y un buen aprovisionamiento de pañales y bibes incluidos. A cada mujer le saldrán sus cuentas, pero lo mejor es la posibilidad de elegir dar vida, cuidarla, amarla e instruirla para que esa vida siga dando vida y además cuide de ti cuando lo necesites.
De hecho, un sentimiento que yo echo de menos por no tenerlo al alcance diariamente es el de la ternura. Todos lo reconocemos cuando un bebé de lo que sea, humano o animal, pero siempre mamífero, claro, te mira a los ojos y te causa esa sensación de necesidad de protegerlo, abrigarlo con tus abrazos, cuidar de que todas sus prendas caigan bien para no dañar su delicada piel, de besarlo y transmitirle cuánto bien te hace tenerlo contigo. Porque sabed que yo a mis gatos los arropo en invierno, si, y evito, en la medida de lo posible, que se queden dormidos sobre las costuras de sus mantas. Dicen que el sentir ternura por algo o alguien se trata de una cualidad de la persona pero yo además reconozco que la otra parte también tiene que tener algo especial. Es decir, debe haber una predisposición a sentir cosas tales como  un amor delicado, tierno, amable, afectuoso, dulce, cariñoso, una necesidad de dedicación, protección, devoción, atención, simpatía ante el otro ser pero para eso la impresión que cause el ser en cuestión también debe ayudar (ahora recuerdo al bebé de la película “Braindead. Tu madre se ha comido a mi perro”, y cómo que en ese caso, no).
En fin, cuando quieres que alguien esté bien y haces lo posible para que lo esté se siente un amor reposado, no pasional, y es el que te inspira un niño o un ser desvalido. Esta muestra de amor se narra a través de las caricias, abrazos, besos acompañados de una usual y reconocida cara de tonto ante su inocencia, nobleza, benevolencia y te da un vuelco el corazón porque por eso mismo será víctima del engaño, la vileza, la maldad, el vicio…que lo intoxicará desde fuera. Entonces sientes ternura. Y comprensión. Y necesitas cuidar. Estás preparada para ser madre.
Te quiero mamá. Gracias.


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martes, 22 de noviembre de 2011

CAPITULO II (2 de 5)

AMOR Y SEXO
Me quiero y después quiero querer.

Tengo temporadas en las que estoy harta de deshacer sólo medio lado de la cama. Luego conozco a alguien que me hace echar de menos dormir sola. Son ciclos de la vida: cuando necesitas lo encuentras y si no es lo que buscas lo rechazas, de manera natural. Si lo necesitas pero no viene, que también es usual, es que no es el momento de que te pase nada. Por eso me he dado cuenta de que intentar retener algo a la fuerza es inútil, además de hacerte perder tiempo, energía e ilusión. Si algo es para ti estate tranquila que más tarde o más temprano llegará. No fuerces las situaciones porque, si eres tú la que tienes que dar el paso, serán las circunstancias las que te lleven a ello. Aprende, entonces, a disfrutar de ese momento de soledad y dedícalo a ti y a tus cosas. Aprende a descubrirte y a disfrutarte tal y cómo eres. Para los malpensados, me refiero a eso, si, pero también a escuchar cómo suena tu voz cuando hablas, cómo te paras para esperar que un semáforo se ponga en verde, la cara que pones cuando dudas, cuando te sorprendes, cuándo pretendes evitar una conversación, el momento crucial en el que la timidez deja de tener razón de ser y descubres que con una mirada tuya, aunque sea de un típico color marrón, puedes hacer temblar a alguien. Cuando eres consciente de tus cualidades y de tus calidades, cuando te conoces como persona, sólo queda aceptarte para ser feliz y, por extensión, hacer felices a los demás. Asume quién eres, quiérete y quiere. Respétate y hazte respetar.
Después de leer a lo largo de mi vida artículos de psicología en revistas frívolas para chicas y manuales de autoayuda me he dado cuenta de que ahora, desde el tiempo y la distancia, no son tan absurdos cómo me parecían en otra época. Si, vale, la mayoría son frases hechas que se repiten constantemente por donde quiera que vayas con el cuento de estar “depre”, pero, al igual que los refranes, la justificación de su existencia es la verdad probada por repetición exitosa de un hecho. ¿Mande? A ver, en mi caso, hasta que no he aprendido a quererme tal y como soy no he podido querer a nada ni a nadie con la calidad con la que lo hago ahora. Es cierto que desde la serenidad, la tranquilidad, la estabilidad, el respeto, la madurez, se hace todo mejor y el resultado roza la perfección. Hasta romper una relación o incluso que rompan contigo, puede ser una experiencia magistral, enriquecedora, de las que se agradece pasar en la vida. Claro está, si la otra “parte contratante” está al mismo nivel que tú en ese sentido y entiende que la separación es una forma de crecimiento y liberación para ambos. Aquí insisto (sobre todo a los lectores masculinos): con la “liberación para estar mejor después” me refiero a la decisión, primero, de abandonar una vía común para, segundo, seguir experimentando cada uno por separado, y este orden es el correcto. No vale decirle al otro “mira por tu ventanilla el paisaje que yo mientras le pido el teléfono a este bombón que se ha parado en el mismo semáforo y, si me lo da, no te aseguro que no me baje, me monte en su descapotable y tengas tú que terminar el viaje sol@. Y si vuelvo a casa (porque puede pasar) no cambies la cerradura porque esta experiencia nos hará más fuertes, ya lo verás”. NO, así no se hace. Si la ruta de la vida que pretendéis seguir no es la misma más vale que bifurquéis vuestros caminos a tiempo. Pensad que más que una putada al otro es una oportunidad que le brindáis para ser feliz. O que te brindan a ti para que lo seas. Solamente consiste en encontrar a alguien que te necesite por dentro y por fuera. Solo hay que encajar cada uno en el hueco que le queda al otro. Sin ser imprescindibles crear un vínculo de necesidad por elección voluntaria. Nada más y nada menos que eso y eso es cuestión de voluntad, tiempo y sino.
¿Bella o fea?, ¿Buena o mala? Por dentro no existen esos conceptos, cuando estás una temporada acompañada de ti misma eres tú en estado puro, sólo una forma de vida más con capacidad de elección y necesidades básicas. Si el vacío te ayuda a responder es positivo pero si te llena aún más de dudas y angustia es depresión. Una manera sana de poder tener afecto por un ser que te ha dañado es llorar, maldecir, desahogarte al comienzo de un retiro que debe finalizar con el sentimiento de paz y comprensión hacia esa persona. Esa es la evolución de un amor pasional que ya no existe hacia un afecto sincero hacia la otra persona. En ese momento es cuando alcanzas un estado de plenitud contigo misma y estás capacitada para ser y hacer feliz.
Cada uno de nosotros estamos diseñados para sortear obstáculos y el que piense lo contrario se equivoca porque somos capaces de ser autosuficientes prácticamente en todo. En el momento en el que te conoces y te aceptas pero aún así luchas por mejorar en otros ámbitos te conviertes en un guerrero de la vida. Y esa solvencia emocional conseguida con esfuerzo te imprime un carácter fuerte, seguro, que te gusta y se proyecta hacia los demás en forma de tranquilidad y fascinación. Convence. Por eso quien te encuentre sabrá que si lo eliges es porque quieres su compañía y no porque te interese no estar sola.



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lunes, 14 de noviembre de 2011

CAPITULO II (1 de 5)

AMOR Y SEXO
La delgada línea que cruza la amistad y el amor.

Horas después de romper una relación que duró doce años y medio (aunque a mi me guste fruncir el ceño y decir trece por eso del gafe), por casualidades de la vida me reencotré con un amigo de la infancia. De esos a los que nunca has tenido que explicarle las cosas porque ya sabía lo que querías. De los que no esperabas a que se portara de manera rara (hasta pedir ayuda) porque tu reconocías que algo no marchaba bien y directamente le preguntabas qué le ocurría. De esos que no perderías por nada en el mundo ya que sin saber porqué darías cualquier cosa por él y él por ti. De los que, pase el tiempo que pase, parece que fue ayer la última vez que os visteis. Y voy y lo utilizo de paño de lágrimas. Y él va y me ayuda. Y después de casi un siglo sin vernos nos ponemos al día. Y salimos al cine y a cenar. Y nos vamos a la playa y al monte a ver las estrellas. Y a pasear con más amigos. Y a su casa. Y a la mía de la playa. Y así comienza a cambiar todo, a confundirnos y a joder la amistad. Un subidón de casi tres meses y el correspondiente bajón que me duró un año de mi vida. Tardé menos en superar la ruptura con mi expareja que la pérdida de “lo que fuera” con mi amigo. Una cosa se terminó por muerta. La otra se capó nada más nacer, por lo menos por mi parte. Desde entonces me he prohibido traspasar los límites con los amigos de antaño. Con las amistades nuevas ya es otra cosa. Es como si doliese menos.
            Y así es la vida, y me gusta por lo que enseña: nadie es irremplazable pero si sustituible. El agujero se queda hecho y se puede tapar, si, pero lo que lleva dentro sólo es un relleno, el original no se olvida. Que esa sustitución sea de mayor o menor calidad, que se parezca o no, que funcione más o menos parecido, es otra historia.     

Decálogo de lecciones aprendidas:

1.-No es oro todo lo que reluce. Cuanto antes lo veas mejor. Los baños en oro suelen desteñir con el buen perfume y provocar alergia, así que, déjate de bisutería y sigue usando perfume hasta que llegue tu joya.

2.-Con los amigos que se quieren conservar no se acuesta una. Distingue bien si estás dispuesta a perder un amigo y ganar, con suerte, un par de noches locas. O bien asegúrate de que sea tan bueno en la cama cómo para sacrificar esa amistad si la situación lo requiere.

3.-Si él es menor que tú que nunca lo sea más de cinco años. La duda entonces será permanente y, si eres más bien pesimista, tenderás a compararte más con la pareja Marujita-Dinio que con la de Demi Moore-Ashton Kutcher. Y no mola.Nada.

4.-No intentes nada con alguien que “no atraviesa un buen momento con su pareja”. Nunca adelantes acontecimientos. Resulta que le resolverás la duda existencial a base de cama y volverá de nuevo con su pareja…hasta que le asalte de nuevo el dilema y le pida opinión a otra.

5.-Hacer un acto de amor y caridad con alguien, a quien conoces toda la vida y que resulta que “está padeciendo una enfermedad de esas que no matan pero dan mucha pena”, no es dejar que te sobe ni que te “haga el amor posiblemente la última vez en su vida”. Lo más seguro es que con esa terapia sea él quien acuda a tu funeral.

6.-No te fíes del “más adelante”, “por ahora no”, “ya se verá”…las cosas tienen su momento y su lugar. Si tú sientes que ha llegado la hora quizás lo que te falle sea la persona que tienes a tu lado. No tardes en buscar a otra más adecuada y haz lo que te pide el cuerpo, la naturaleza es sabia.

7.-Hay tipos a los que se puede comparar con un escarabajo pelotero: por muchos manjares que les ofrezcas les sigue gustando la mierda. Antes de que la busquen en ti y , peor, la encuentren, ¡huye!.

8.-Que no te pese ofrecer tu lealtad desde el primer día. Después mantenla sólo con quien se lo merezca. Ya verás cómo este filtro sólo te deja lo que de verdad es auténtico y no te fallará. Tu conciencia, a la misma vez, quedará tranquila y limpia.

9.-No bailes al son de nadie y menos si no te gusta su canción. Eso supone mentirte y desperdiciar tu tiempo. Un dato: estadísticamente las mujeres que bailan solas en una pista ligan más. Otro dato: si te conocen bailando sabrán qué tipo de ritmo te gusta y serán ellos los que te sigan el paso.

10.-Nunca será tarde para encontrar a un tío, pero si tienes alma de exploradora busca a un hombre, el tesoro que encuentres será tu recompensa.

*NOTA: Aprovisiónate de un espacio tipo sótano o trastero para desterrar en cajas, debidamente precintadas, todo lo que te recuerde a tus ex. Si además tienes sitio para colgar un saco de boxeo, con quien intercambiar opiniones sobre tu vida sentimental, conseguirás un beneficio doble: físico y mental.


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jueves, 20 de octubre de 2011

CAPÍTULO I (3 de 3)

RELACIONES SOCIALES Y TECNOLOGÍA

El fraude de las nuevas tecnologías.

        Facebook. La bomba. Lo más “in”. Un magnífico instrumento para cotillear. Por supuesto que lo tengo. Pero siempre he pensado que está gafado. Demasiada gente, la conozcas o no, que lo mismo se alegra porque dices que tienes un gran día que te envidia porque ella no lo tiene. Todas esas personas desprenden energías que, mal proyectadas y con una imagen tuya delante, te llegan creándote un estado de ansiedad incomprensible y hacen que tus planes fracasen de un día para otro sin explicación alguna.
Sí, al principio sube la adrenalina al pensar que hay personas a las que, asumido que sólo con suerte y los astros de tu lado podrías volver a encontrar, les comienzas a seguir la pista. Y les escribes unas palabras, les dedicas una canción, las felicitas en su cumpleaños y les vuelves a perder la pista de manera consciente y sabiendo que, incómodamente, todavía están ahí y ellos saben que tú también. Pero no hay mucho más que decir. Porque no ves sus gestos, su nuevo peinado, su barriga de preñado incipiente o su cabello y perilla poblados de canas y que seguro que cada una tiene una historia muy interesante que contar. Pero cómo no los ves, ni estás a su lado compartiendo un café o una cerveza, no sabes si se sienten cómodos con tus preguntas o gestos, ni siquiera sabes si molestas en ese momento. Entonces dudas y lo más directo y eficaz es dejar que ese “subidón” se apacigüe y que poco a poco las aguas vuelvan a su cauce, es decir, que le vuelvas a perder la pista. Total, si pasa algo realmente interesante el “programita” te lo notificará.
Hace unos meses la empresa privada “Mindshare”, dedicada a realizar estudios de mercado y encuestas sobre los asuntos que se contratan, publicó que las redes sociales estaban tocando techo y que lo que les quedaba era bajar. Y cito textualmente a Huw Griffiths, de la Agencia Universal Mc Cann cuando premonizó el principio del fin de estas redes: “Creo que todo comienza a perder su atractivo el día en que tu abuela te envía una invitación de amistad”.
¡Verdad!. El uso descontrolado de estas plataformas de interconexión hacen que se difuminen tanto los objetivos primordiales que al usuario ya le está pareciendo absurdo, inmoral y hasta insultante que un perfil de un restaurante, por ejemplo, que ha aceptado como amigo solo para ver sus menús, pueda también leer lo que le comenta a la persona que le hace tilín o incluso el resultado de su última borrachera. Y qué decir tiene de lo que opinarán el resto de familiares segundos y dispersos que también merodean por ahí. Se peca de utilizar estos foros comunes cómo los antiguos diarios de papel, esos que te vendían con candado y escondías minuciosamente en un rincón de la habitación para que no los pudiera encontrar nadie, a veces ni tú.
Luego están los perfiles de los “famosos” (cantantes, actores, escritores, deportistas…) y demás profesionales que también se manifiestan coloquialmente a través de estas redes, echando por la borda cualquier toque de glamour que pudieran tener, cometiendo faltas de ortografía, colgando fotos caseras y videos infames, desmitificándose ellos solitos.
De hecho ya existen usuarios que, tras un ataque de claridad mental, deciden poner en orden su perfil y eliminan a diestro y siniestro decenas de “ciberamistades” hechas en la primera época de desconcertada alegría.
Y cómo no, esta “limpieza” comenzó en América y llegó hasta tal punto que le diccionario New Oxford American eligió en 2009 como palabra del año “to unfriend”, es decir, “desamigarse”.
La otra cara de la moneda es la letra pequeña que no se lee y que en un momento dado se puede volver en tu contra. Me refiero a los “Bancos de datos personales”, donde quedan registrados nombres, teléfonos, ciudades, lugares de trabajo, correos, etc, no sabes muy bien para qué pero lo notas en spam, propagandas, virus que te asaltan en el momento justo, justo, en que menos lo necesitas. Tema peliagudo es también la pérdida de identidad propia y la suplantación de personalidades pero, conociendo un caso cercano, no me atrevo ni a hablar de ello. En otra ocasión, tal vez. Inquietante fue ver este verano, en una cadena de televisión, al gobierno anunciar y advertir a los jóvenes de que usaran las redes sociales “¡pero con cabeza!”,  terminando con un: “nunca sabes quién puede acceder a tus datos”…tela marinera.
Mi humilde recomendación: ojo con el uso que se le da a Facebook, Twitter, Tuenti, Badoo…porque están debilitando la calidad de las relaciones y, cómo las drogas, el sexo y el rock and roll, usar si, pero sin abusar y de manera responsable.

      ¡Tecnología puntera, oiga!. Ignorante pregunto:¿Es que antes, sin toda la alta tecnología de ahora, las máquinas se diseñaban y construían mejor? Un coche y una lavadora te podían durar veinte años, lo he visto con mis propios ojos y una bombilla, media vida. No sé si se podría comparar en la actualidad, pero lo que está claro es que con la venta de estos artículos también se vendía el honor de la marca del fabricante y se competía por ser el mejor en el mercado, ofreciendo calidad, servicio y utilidad para ganarse la fidelidad del comprador. Ingenua de mi…los pelos de punta se me pusieron cuando vi un documental sobre las modernas piezas programadas para tener una vida corta y que, general y sospechosamente, mueren un día o dos después de que se cumpla la garantía. Fue una reflexión demoledora sobre el consumo descontrolado y sobre cómo la caducidad de los productos, ya sea programada ya sea por nuestro capricho, nos llevaba a comprar compulsivamente en una espiral sin fin. Y efectivamente exponía el caso de las bombillas como el más claro y sencillo ejemplo. En 1911 se anunciaban bombillas con una duración certificada de 2500 horas pero en 1924 los principales fabricantes pactaron limitar su vida útil a 1000. Al trato lo llamaron “Phoebus” y oficialmente “nunca existió”. Fue el origen de la “obsolescencia programada”. Para atestiguar esto encontramos en Livermore, California, la bombilla más antigua del mundo que está encendida sin interrupción desde 1901 y su vida se controla hoy en día por Internet las 24 horas. De momento ha superado ya la vida de dos webcams y va a por la tercera.
El caso es que nos encontramos ante una maniobra de fraude legal y con definición oficial incluso: “Se denomina obsolescencia planificada u obsolescencia programada a la determinación, planificación o programación del fin de la vida útil de un producto o servicio de modo que este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible tras un período de tiempo calculado de antemano, por el fabricante o empresa de servicios, durante la fase de diseño de dicho producto o servicio”.

Baterías que se mueren a los dieciocho meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas, piezas del motor de un coche que se averían pasados unos meses de cumplir la garantía…¿a quién no le ha ocurrido algo de esto por ahora?
Esto obliga al consumidor a que adquiera otro producto nuevamente, el mismo o un modelo más moderno y “avanzado”. Y esto es aplicable a infinidad de productos consumibles, sobre todo en el sector informático, ¿y qué cacharro actual no lleva ya un software incorporado?.
Yo sólo espero que llegue la reacción adversa por parte de los consumidores al descubrir que el fabricante modificó el diseño perfecto de un producto para aplicarle una fecha de caducidad concreta (producto que, en condiciones lúcido-normales, se consideraría defectuoso), sólo para su lucro económico inmediato. Y espero también que la elección de compra se base en la durabilidad, utilidad y calidad del producto y responda a una verdadera necesidad. Otra razón de peso es la cantidad de residuos que genera esta desaforada renovación con la contaminación que esto supone. Seguir adelante con este consumo ilimitado en un planeta dónde los recursos si son limitados es una operación imposible de realizar. Sencillamente no salen las cuentas.
¿Y dónde acaban estos residuos?, bien, en cada factura que pagas al adquirir uno de estos productos viene incluida una tasa de reciclaje, es decir, pagas por que lo que compras tenga un “final digno”: se desguace, se reciclen las piezas que sirvan y se desechen las que no para ser tratadas como establezca el reglamento, por personal, maquinaria e infraestructura especializados. La realidad es que, estos producto-residuos compuestos de plomo, litio, etc, altamente contaminantes, acaban vendiéndose en los países pobres, Asia y África, cómo productos de segunda mano.
Este nuevo fraude es la solución para que las empresas no vayan a pique en las ventas a costa de nuestros miserables sueldos y nuestras obligadas necesidades básicas de nueva creación. Y son tan viles que revenden su propia basura en países pobres cuya dependencia de un microondas o un móvil es tan urgente cómo hacer puenting para descargar adrenalina. Y es legal. La excusa: adaptarse y renovarse o morir apartado de la sociedad moderna y consumista como si de un bicho raro en vía de extinción, al que miran lastimeros pero con la seguridad de que vas a palmar indiscutiblemente, se tratase.


Por otro lado me ilusiona, pero con reservas, el tema de la aplicación ecológica al consumo de todo lo que reclama el día a día durante toda una vida. Y mis reparos sólo están en esos adelantados que huelen el negocio y, sin escrúpulos ninguno, estarían dispuestos a timar a medio planeta.
Existen casos de países donde dada la depresión económica combinada con sus recursos naturales endémicos se ha decidido investigar sobre el aprovechamiento de ambos para crear una vivienda ecológica. Leí que unos investigadores del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua en 2007 crearon una vivienda prototipo autosuficiente en el abastecimiento y saneamiento de agua, instalaciones sanitarias y energía eléctrica. Ante la limitación de recursos económicos de las zonas rurales y marginadas del país y con el fin de atender, sobre todo, las necesidades básicas de higiene, calidad de vida y seguridad ante las catástrofes naturales de la población mexicana, se desarrolló este modelo de “casa ecológica”. Pues bien, aunque para un esteta el aspecto resultante fuera infame (realmente parecía un iglú hecho con una manga pastelera), su diseño es adaptable si pensamos en la ciudad. Aquí lo más importante es que se integró en el paisaje rural autóctono. La describo: esta vivienda se fabricó con bloques de adobe colocados a doble espesor que rodeaban toda la casa, además reforzados con varas de carrizo colocadas vertical y horizontalmente a lo largo y ancho de la casa, convirtiéndola en una construcción resistente a los terremotos y movimientos de tierra. El techo estaba cerrado con láminas de madera que facilitaban el movimiento de la vivienda en estos casos evitando así el derrumbe. Tan sencillo y económico como eso.
En cuanto al consumo de energía eléctrica se aplicaron los conocidos paneles fotovoltáicos que convierten la luz solar en energía. Esto es posible debido a que están compuestos por un material semiconductor que se caracteriza por tener muy baja concentración de cargas libres, comparado con los metales, y lo único que necesita para que un electrón (que era la partícula que daba vueltas alrededor del átomo generando corriente eléctrica) unido a su átomo (aquel núcleo indivisible formado por protones y neutrones) se libere y conduzca la corriente es un mínimo de luz solar de cuatro horas al día. También disponían de un terrenito dónde cultivar y un ranchito con animales que les daban alimento y les ayudaban en las tareas del campo.
Y entonces vinieron los americanos (del norte) y comenzaron a vender la etiqueta de construcción ecológica para las modernas edificaciones. Estos muchachos son especialistas en gestionar y organizar cualquier actividad en torno a una poderosa empresa o asociación que apadrine la idea, la encumbre a los primeros puestos de venta y aunque no sean los primeros, llevarse toda la gloria. Así establecieron un código de gestión de estos recursos que culminaba con la certificación de “edificio verde”. Ellos, los que viven en uno de los continentes más contaminado y contaminante del planeta. Y los profesionales europeos fueron a América a cursar esta especialidad para aplicarla en sus países, claro sin antes concienciar a la población y sin antes cerciorarse de que los gobiernos y/o empresarios financieros entendiesen el sentido de compromiso real con el medioambiente. Y así han salido las cosas: se considera un privilegiado quien puede costear la inversión en placas solares que, aunque te autoabastezcan, no implica que no tengas que seguir pagando el impuesto mínimo de agua y luz a tu ayuntamiento y  se considera un feligrés digno de canon a todo aquel que separe la basura para reciclar, aún sabiendo que no hay infraestructuras capaces de reciclar todos los desechos de la población municipal y que lo que hacen es un trabajo para el que ya pagan a unos cuantos trabajadores.

Lo que está claro es que estamos en la era del “usar y tirar”, y somos tan poco precavidos, inútiles y egoístas que lo aplicamos a todos los ámbitos de la vida, sin excepción, sin tamizar, sin pensar a largo plazo. Y llegará el día en que la teta no de más leche y, por supuesto, los que vengan detrás tendrán que arreglárselas para descubrir lo que es la verdadera felicidad, esa que te sube por la espalda provocándote una sonrisa, cuando acostado sobre la tierra respiras llenando los pulmones y contemplas el firmamento plagado de estrellas, pensando que, a pesar de todo tú no lo estás haciendo tan mal.




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jueves, 13 de octubre de 2011

CAPÍTULO I (2 de 3)

RELACIONES SOCIALES Y TECNOLOGÍA

La soledad en casa.

     Cómo dije antes me gusta la soledad. Creo que es un estado de ánimo necesario en la persona, hasta emparejada, que la ayuda a parar, reflexionar, valorar lo que tiene y de lo que carece y establecer una reacción o solución más o menos coherente. Pero esta soledad es requerida voluntariamente por el consciente o por tu propio organismo. Y es una necesidad que ayuda a crecer espiritualmente, emocionalmente como persona. Así mismo distingo la soledad impuesta, la que castiga, la que no quieres ni te viene bien pero tienes que tragar cuando te llega de fuera. Y me refiero a la soledad que se siente aún estando rodeado de amigos, en plena jornada laboral o en un fin de semana de viaje programado hasta el último minuto. Esa soledad que te queda, después de abrirte por completo a alguien, y que te invade cuando vuelves a casa sola, sin saber hasta cuando se va a prolongar esa situación en el tiempo. Es el vacío que a menudo te hace la sociedad cuando no sigues las pautas de comportamiento dictadas ni las “últimas modas made in usa” que tienes que llevar si quieres ser del grupo de los populares y no del de los freaks. Y es el vacío que una persona individualmente, en determinadas ocasiones, es capaz de hacer a otra persona. Pues bien, hablando de personas, resulta que, las hay a las que el sentir un mínimo resquicio de soledad a su alrededor (cuanto menos que ese resquicio se introduzca en ellas), les da pavor. Pánico. Angustia. Nunca me he explicado este comportamiento, lo he visto inmaduro, atolondrado, fuera de lugar en cualquier caso, hasta que leí un artículo de unos profesores americanos de psiquiatría y ciencias del comportamiento en donde explicaban, científica y básicamente, que las personas quieren ser felices y para ello necesitan lidiar con el estrés y las experiencias difíciles de la vida (a menudo aportados en dosis diarias). Resulta que el neurotransmisor que ayuda a combatir la depresión y que produce un estado de bienestar general lo fabrica el organismo y se llama "serotonina". Este bendito neurotransmisor se emite desde el sistema central nervioso y es capaz de inhibir estados negativos como la ira, la agresión, el vómito y controla otros muchos como el apetito, el humor, el sueño, la temperatura corporal, etc.  Este artículo también hacía hincapié en que las mujeres conectamos entre nosotras de manera diferente a los hombres proporcionándonos sistemas de apoyo psíquico a través del encuentro físico. Me explico: Materialmente, dedicamos tiempo para  desarrollar actividades que, mira tú que casualidad, ayudan a fabricar más serotonina. Estas actividades son las que nos salen de manera natural, no nos cuestan ningún tipo de esfuerzo físico y son, en ocasiones, los verdaderos puntos fuertes que tenemos.  Y no se puede hacer nadie una idea de la alegría que me supuso leer que estas actividades eran tales como "crear y mantener relaciones personales de calidad, compartir sentimientos, poner en común historias, hilar tramas, conjeturar, buscar respuestas, etc".  Son cosas intrínsecas y que hacemos a menudo sin ningún tipo de esfuerzo físico. Nuestro ejercicio es mental y es tan útil para la salud cómo no fumar. Cada tertulia puede equivaler a una sesión de gimnasio orgánico, no muscular, y esto se traduce en una buena sonrisa, un par de brillantes ojos y un estado de ánimo de envidiada puesta a tono.
Dicho todo esto concluyo pensando que le daré la bienvenida a la soledad que venga de dentro hacia fuera, porque me hará crecer, y mataré a palabras, pastas de té y un ejército de amigas a la que quiera instalarse sin haber sido invitada.


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